Por D. Tawfik SEEMAN
"...Ese paisaje nortino modelado por la mano maravillosa de Allah, tiene su especial atractivo. Allí, los cerros y montañas, según la hora y el transcurrir de las estaciones del año, cambian de colores. Durante casi todo el otoño e invierno, el manto de la “camanchaca”, cual fiel amante, besa la vegetación y da también de beber al árido desierto y es aquí, donde el milagro nace, brotando por doquier las “añañucas” y “lirios”, mientras los captus florecen mostrando amarillentos “copados”-que ayudan a mitigar la sed a los exploradores, pirquineros y aventureros en busca de una veta que los saque de la pobreza, como lo logró don Paulino Callejas..."
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